• Piel seca, seca deshidratada
  • Piel grasa y grasa deshidratada, piel seborreica
  • Piel envejecida y engrosada (tratamiento anti-aging)
  • Piel pigmentada (manchada)
  • Piel sensible
  • Rosácea (telangestacias)
  • Tratamiento para dar luminosidad a la piel
  • Hidratación facial
  • Pre – operatorio (preparación de la piel)
  • Post-operatorio (recuperación facial y corporal)

Los tratamientos

Podemos destacar 3 tipos principales de piel (normal, seca y grasa) con algunos subtipos y otros 3 tipos de piel especiales (mixta, envejecida y sensible) cuyas características podemos comprobar a continuación:

Piel normal: Presenta brillo moderado, color mate. Aspecto fresco y luminoso. Poro imperceptible. Tacto aterciopelado, flexible, fina y elástica. Pigmentan bien. No existe descamación perceptible.

Piel seca constitucional: Carece de brillo. Presenta engrosamiento, tacto áspero y rugoso. Pigmentan bien previo enrojecimiento y se queman con facilidad bajo exposición solar. Se deterioran más a medida que avanza el envejecimiento.

Piel seca adquirida: Piel mate, sin color. Poro imperceptible. Arrugas peri oculares y peri bucales. Ante los agentes externos fácilmente presentan rojeces y descamación.

Piel grasa seborreica: Aspecto de brillo graso. Con zona medio facial engrosada. Poro dilatado en zona seborreica. No suelen presentar rojeces ni descamación. De tacto suave y untuoso.

Piel grasa deshidratada: Aspecto brillante pero sin color. Poros perceptibles a simple vista. Piel engrosada en zona seborreica tendiendo a descamación y enrojecimiento en dichas zonas. Pigmentan bien. Sufren congestión con los cambios de temperatura.

Piel grasa asfíctica: Brillo en zonas seborreicas pero con aspecto marchito y mate en zonas laterales del rostro. Piel algo engrosada. Aspecto pálido. Presenta quistes y comedones de grasa. Pigmentan mal y pueden aparecer manchas frecuentes y coloración irregular. Susceptible de irritación facial fácil y de deshidratación.

Piel mixta: Es la más frecuente. Posee una zona medio facial grasa y laterales secos.

Piel envejecida: Aspecto mate. Poro imperceptible. Falta de tono al pinzamiento y de firmeza al estiramiento. Aparición de pliegues o arrugas superficiales.

Piel sensible: Ante determinados estímulos externos como pueden ser los ambientales, cosméticos etc. el paciente puede presentar sensación de quemazón, picor, escozor, sequedad y descamación.