Factores desconocidos llevan al organismo a almacenar memorias de irritación o afecciones que conforman nudos que no permiten la armonía de su entorno. El organismo cura pero no puede olvidar, entonces una inflamación, una infección o un trauma quedan almacenados en su memoria actuando como campos de interferencia capaces de generar distintas enfermedades. Utilizamos procaina al 1% en puntos específicos y esta actúa como un estímulo para restablecer el estado eléctrico del tejido enfermo, para que los procesos naturales se ordenen y el paciente llegue de esta forma a su auto-eco-organización.